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Africanos
- Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
- El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros
- Un tigre no tiene que proclamar su fiereza
- La piel del leopardo es bonita, pero su corazón malvado.
- Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Alemanes
- Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
- El habla es plata; el silencio es oro.
- Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
- Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas se fían de los demás.
Arabes
- No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio.
- Luego que has soltado la palabra, ésta te domina. Pero mientras no la has soltado, eres su dominador.
- Tu secreto debe pasar a formar parte de tu sangre.
- La primera vez que me engañes la culpa será tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
- Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
- La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Chinos
- El hombre que no sabe sonreír, no debe abrir tienda.
- No desprecies a la serpiente por no tener cuernos, quizás algún día pueda reencarnarse en dragón.
- La verdadera sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
- El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
- Cuando el dinero habla, la verdad calla.
- Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
- Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
- El espíritu camina más que el corazón pero no va tan lejos.
- El sabio no dice lo que sabe, y el necio no sabe lo que dice.
- Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
- Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
- Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
- Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas.
- Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
- Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
- Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
- Si no quieres que nadie se entere, no lo hagas.
- El tiempo que uno pasa riendo es tiempo que pasa con los dioses.
- La puerta mejor cerrada es la que puede dejarse abierta
- Ama a tus vecinos, pero no te deshagas de la cerca.
- Amame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
- El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
- "El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
- El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
- El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
- El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
- El que hace el bien de los demás hace el suyo.
- Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
- Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.
- Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
- La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
- Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
- Los bellos caminos no llevan lejos.
- Más difícil que abrir una tienda para comerciar es mantenerla abierta.
- No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
- Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
- Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
- Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
- Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
- Vive cada dia de tu vida como si fuera el ultimo...un dia acertaras
Daneses
- Ten tu mano pronta para echarla al sombrero y tardía para meterla en el bolsillo.
- El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
- La adulación es como la sombra; no os hace más grandes ni más pequeños.
- El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Escoceses
- Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
- La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Españoles
- Discreción es saber disimular lo que no se puede remediar.
- Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
- Dime con quien andas y te diré quien eres.
- Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
- Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
- No por mucho madrugar, amanece más temprano.
Franceses
- Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
- No hay ausente sin culpa, ni presente sin disculpa.
Griegos
- Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
- El que nada duda, nada sabe.
Hindúes
- La vida es la novia de la muerte.
- Siéntate en la orilla y veras pasar el cadáver de tu enemigo.
- Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
- No hay árbol que el viento no haya sacudido.
- La más larga caminata comienza con un paso.
- Un libro es un cerebro que habla: cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Ingleses
- La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
- Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
- El necio dispara pronto sus dardos.
- Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
- La persona que nunca comete una tontería nunca hará nada interesante.
- Si tu mal tiene remedio ¿Por qué te afliges?. Si no lo tiene, ¿Por qué te afliges?.
- Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a los padres; cuando son mayores, los enloquecen.
- Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
- La edad de oro nunca es la presente.
- Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señanalan a ti.
Italianos
- La sabiduría viene de escuchar; de hablar, el arrepentimiento.
- Cuanto más se sabe, menos se asegura.
- Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja.
- El amor y la tos no pueden ocultarse.
- El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Japoneses
- El clavo que sobresale recibe un martillazo.
- Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
- Sólo en medio de la actividad desearás vivir cien años.
- Si no entras en la madriguera de un tigre, no puedes coger sus cachorros.
Judios
- La vida es como un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
- Más vale ser pobre que estar enterrado.
Latinos
- La medicina cura, la naturaleza sana.
- Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
- La fortuna es un cristal; brilla, pero es frágil.
- Del Oriente la luz, del Occidente la Ley.
Malayos
- Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las lenguas.
Mexicanos
- No importa el ancho y lo grueso, sino lo que dura tieso
- A gallo viejo, gallina joven.
- Como lo de aquí para allá es subida, lo de allá para acá es bajada.
- No hay que tenerle miedo a las balas sino a la velocidad con la que vienen.
- Ni tanto que queme al Santo, ni tanto que no lo alumbre.
Mongoles
- El victorioso tiene muchos amigos, el vencido buenos amigos.
Rusos
- Saber demasiado es envejecer prematuramente.
- Reza, Pero no dejes de remar hacia la orilla.
Suecos
- Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
- Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Turcos
- Cuando el carro se ha roto, muchos os dirán por dónde no se debía pasar.
Vietnamitas
- Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombres mueren se les sustituye.
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